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Cómo cambiar el eje y mejorar la calidad de vida haciendo ésto por unos minutos


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Mejora tu calidad de vida con esta sencilla rutina cotidiana que no cuesta dinero ni mucho tiempo y tiene sorprendentes beneficios para tu cuerpo. Este ejercicio pone en práctica la conexión de nuestra mente y cuerpo, y genera grandes beneficios a nivel circulatorio.

Practicar esta rutina a diario reduce el edema en las piernas y los pies, alivia las piernas cansadas, mejora la digestión, relaja el sistema nervioso y hace que logremos conseguir una adecuada calma mental.


1. Alivia las piernas cansadas: Poner las piernas en alto es una de las mejores maneras para ayudar aliviar la tensión de las piernas, de los pies e incluso las caderas.

Estas tres áreas son las que pueden generar molestias al final del día, así que este ejercicio con el que durante 20 minutos cambiamos el eje postural y liberamos toda tensión de estas zonas, alivia notablemente el cuerpo.

2. Reduce el edema en pies y piernas: El edema en pies y piernas se debe siempre a problemas de circulación de los cuales debemos conocer el origen. Puede darse a causa de un problema renal, cardíaco, al sobrepeso, a efectos de alguna medicación o incluso a una dieta poco adecuada.

Poner las piernas en alto favorece el movimiento de esos fluidos que obstaculizan una correcta circulación sanguínea.

A veces, pasar todo el día de pie hace que nuestros pies se hinchen. Algo tan simple como descalzarte, rel ajarte y poner las piernas sobre la pared hará que la fuerza de la gravedad desinflame esas áreas problemáticas.

3. Relaja el sistema nervioso: Esta postura ayuda a mejorar nuestra respiración. Retenemos más el aire y, poco a poco, favorecemos una inspiración y una espiración más lenta y rítmica.
Todo ello tiene un gran impacto en nuestro sistema nervioso: alivia tensiones musculares, sobrecargas y esa tensión que se concentra tan habitualmente en la zona del estómago, el cuello y las sienes.

4. Mejora la digestion: Poner las piernas en alto es un ejercicio que entra dentro de lo que se conoce como “inversión activa”.
Cambiar esa postura donde, de pronto, los pies quedan en alto y la cabeza en el suelo nos ayuda, en primer lugar, a descongestionar los fluidos atrapados y, por último, a mejorar la digestión.

Favorece además la movilidad intestinal, y a la larga, hará que absorbamos mucho mejor los nutrientes, que combatamos el estreñimiento y que recuperemos un adecuado bienestar interno que se nota por fuera.

5. Genera calma mental: Solo necesitas 20 minutos de tu tiempo, y lo primero que vas a percibir es un alivio físico que al instante, relaja tu mente.

Esta postura favorece además una correcta oxigenación cerebral. Con esta postura descansamos la mente y nos sentiremos más presentes, más conscientes de nuestro cuerpo para llenarnos de calma y bienestar.
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